Los niños al encuentro con la literatura

Por Milagros Álvarez Cañedo

Hace 42 años la Feria del Libro es una cita obligada para los porteños. Entre las mesas redondas, los debates y homenajes, miles de niños tuvieron la oportunidad de conectarse con los libros, la ciencia, el arte y la cultura.

Un año más, el imponente predio de La Rural se vistió de colores, alegría y libros para abrir sus puertas a miles de visitantes. Los niños son parte de un público cada vez más grande que asiste a esta feria. Ya sea acompañados por sus padres o en visitas escolares, descubren un ámbito de recreación donde el juego y la erudición se combinan perfectamente.

Los pasillos de la feria resultan laberínticos para cualquiera sin un mapa a mano: pabellones, salas, stands, patios y puestos de comida que invitan a ser visitados. “Créase o no, esta estructura se preparó en tan solo 48 horas”, señaló, orgulloso, Rafael, encargado de mantenimiento.

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Al ingresar, una publicidad invita a la próxima Feria del Libro Infantil y Juvenil. Crédito: Milagros Alvarez Cañedo

En el Pabellón Amarillo se encuentra el Patio Infantil, área a cargo de la Fundación “El Libro” destinada a generar un espacio de diversión para los más chicos. La sala Cuenta Cuentos, la Biblioteca y el Taller se colmaron de témperas, sillitas, libros, globos y bullicio. Por un rato todo sería risas y diversión.

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El Patio Infantil donde los niños fueron los protogonistas. Crédito: Milagros Alvarez Cañedo

Alicia Martínez Porto es narradora oral hace más de veinte años. Al ingresar a la sala, con su amable sonrisa y sus pequeños anteojos, llamó la atención de los quince niños prolijamente sentados sobre los almohadones coloridos. Sobre una banqueta comenzó a narrar sus fascinantes cuentos sobre dragones, princesas, aldeas perdidas y animales de los más exóticos colores.  Así, durante más de una hora cautivó y despertó la imaginación de todos en la sala.

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Los chicos escucharon atentos los cuentos de Alicia. Crédito: Milagros Alvarez Cañedo

“Mi mentora, Martha Salotti, siempre me inculcó la importancia de enseñar a través de los cuentos vinculando lo artístico con la literatura”, comentó la narradora oral con un tono nostálgico. Actualmente, narra cuentos en escuelas donde asisten chicos con capacidades especiales.

“Hay que evocar imágenes en la mente de los chicos para captar su atención, fomentar el acercamiento con la literatura y entrenar su imaginación. Tenemos que lograr que descubran el mundo y lo imaginen junto a los libros. Creo que el aprendizaje artístico, cultural y literario es fundamental para la formación del ser humano. Cada vez hay más escuelas que se enfocan en desarrollar ese tipo de capacidades”, expresó Alicia.

“La dependencia tecnológica genera que los chicos no logren explicar ni relatar con propiedad. Es algo preocupante y, por eso, creo en la importancia de narrar y enseñar a narrar desde los primeros años de escolaridad”, opinó la cuentista.

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Padres e hijos compartieron un momento de lectura en la Biblioteca. Crédito: Milagros Alvarez Cañedo.

En la sala Cuenta Cuentos, el grupo “El Pensadero” junto a la editorial “Iamiqué”, iniciaron el taller de filosofía para chicos. Al frente, los veinte niños formaron una ronda mientras las animadoras daban las indicaciones del juego. Al fondo, los padres, expectantes, miraban atentamente a sus hijos.

Durante todo el taller los juegos rondaron las temáticas de la verdad, las mentiras y los castigos. Debatieron a partir de preguntas disparadoras e imágenes, armaron rompecabezas, pintaron máscaras y manifestaron su posición acerca de distintas situaciones planteadas.

Lucía, filósofa del equipo, preguntó: “¿Quién cree que está bien castigar a un adulto?”. Primero, los padres soltaron una carcajada. Luego, Catalina, una de las chicas más extrovertidas, exclamó: “Yo la reto a mi mamá cuando se preocupa mucho por el trabajo porque le hace mal”. Los mayores, enternecidos, sonrieron.

“Buscamos generar una propuesta lúdica para que los chicos se diviertan conociendo el mundo de la filosofía”, planteó Sabrina Coscione, coordinadora del proyecto.  Giselle, psicopedagoga del equipo, comentó sobre la necesidad de repensar el vínculo entre la filosofía, los niños y las instituciones educativas. Hacia el final del taller, Susana, una de las madres, destacó: “Es fundamental para el aprendizaje integral de los chicos que se genere un espacio donde puedan reflexionar sobre estas cuestiones”.

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“Yo no creo que siempre haya que decir la verdad porque no todas las verdades son lindas”, confesó, inocentemente, Valentina. Crédito: Milagros Alvarez Cañedo

Con el correr de los minutos la sala se fue vaciando. Entre las voces alborotadas que copaban el lugar, Tobías, un niño con síndrome de Down, se marchó agarrado de la mano de su madre y con una sonrisa de oreja a oreja. Orgulloso de su gran obra le mostró la máscara que había hecho. “¡Hijo, sos todo un artista!”, aseguró su madre mientras lo abrazaba y se le iluminaban los ojos. La Feria del Libro es un espacio para desarrollar la creatividad y la imaginación. Para inspirar la lectura y el alma. Para soñar. Y, por qué no, para despertar una pasión.

Galería de fotos

Crédito de las imágenes: Milagros Alvarez Cañedo

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Marita Grillo dice:

    Lindo trabajo, Milagros. Algunas fotos tienen pie y otras, no.
    Bien los enlaces. Saludos, marita

    Me gusta

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